martes, 23 de marzo de 2010

sábado, 20 de marzo de 2010

PREVENCION PARASITOSIS

En general, todas las infecciones por parásitos deben ser tratadas.
El tratamiento antiparasitario se realiza usualmente con medicamentos para administración oral, en suspensiones, jarabes o tabletas.
Dado que todos los antiparasitarios producen reacciones debemos tener cuidado especialmente cuando les administramos en niños menores de dos años, así como durante embarazo y lactancia.
Las desparasitaciones nunca serán efectivas, si no se dispone de todos los medios de salubridad e higiene que permitan evitarlas.
Si se carece de alcantarillado o sistemas adecuados para eliminación con fosa séptica o letrina, es posible nuevamente infectarse con parásitos al día siguiente de tomar un antiparasitario.
Por lo anterior, al prescribir un tratamiento antiparasitario, el médico debe indicar al paciente normas de higiene para prevenir futuras infecciones.
El agua es un importante elemento de contaminación con parásitos
Las legumbres, verduras y frutas, constituyen alimentos que pueden contagiar parasitosis, especialmente si son regadas con aguas servidas.
Las amebas, y las lombrices son los parásitos que más abundan.
Los países que han logrado controlar o erradicar parasitosis, es porque las condiciones de vida, la infraestructura sanitaria y los hábitos de higiene han permitido solucionar el problema.
RECOMENDACIONES:

El mejor tratamiento para las parasitosis intestinales es la prevención.
El aseo de manos es indispensable para evitar parasitosis intestinales.
La adecuada preparación de frutas, legumbres y verduras, es muy importante.
Si el regadío de las frutas, verduras y legumbres se realiza con agua apropiada y no con aguas negras o de desecho de alcantarillas, permitirá obtener frutas no contaminadas.
Es mejor pelar las frutas y algunas legumbres o verduras deberán ser cocinadas, mejor al vapor o en poca cantidad de agua, sin sal, evitando la cocción excesiva, que destruye también las vitaminas.
El uso de letrinas o servicios higiénicos y el aseo de manos luego de utilizarlas, ayudan mucho a evitar parasitosis.
Los niños deben aprender estos hábitos higiénicos a partir del primer año de vida, mediante la repetición y principalmente mediante el ejemplo de sus padres y cuidadores.